Queca Mandiles

         

   

HORA DE LA MERIENDA EN EL COLE

Los peques van al colegio y pasan una larga jornada en ella. Hay quienes tienen jornada partida y quienes hacen una jornada continuada, como es mi caso. De todas formas, el alumnado de infantil, antes de ir al recreo, normalmente merienda en el aula. Suele ser 20-30 minutos antes de salir, de esa forma las maestras y maestros controlamos mejor que todos tomen su merienda de forma tranquila y pausada, estando pendientes de cada uno/a y ayudando a abrir algún paquetito de merienda o alguna bebida.

Hay colegios en los que se estipula un horario de meriendas a seguir de forma obligatoria. En mi caso, a mis familias se lo ofrezco como algo voluntario a seguir, para tratar de que sea de la manera más equilibrada, saludable y variada posible. Al final, casi todas las familias lo llevan a la práctica porque les es más cómodo y no tienen que «luchar» con ellos/as para que tomen determinada cosa (sobre todo la fruta) porque, a llegar a clase, saben que todos ese día llevan la misma merienda o similar a ellos/as. Pero también les digo a mis familias que no se agobien si un día, por lo que sea, no tienen algo de lo puesto ese día porque, a todos nos ha pasado, que es lunes y se nos ha olvidado compran pan de molde, o yogures,…todos somos padres, madres y sabemos que, cuando vas al súper a por una cosa, acabas llevando de todo menos a por lo que ibas, jajaja.

A continuación, os doy unas serie de recomendaciones que os pueden ser útiles:

Descargar e imprimir VERSIÓN CASTELLANO
Descargar e imprimir VERSIÓN GALEGO.
  • MERIENDAS VARIADAS: Las meriendas deben ser variadas (galletas, bocadillos, fruta, yogures,…) pero, cada día, una cosa, no hay que llevar muchas cosas. Con una cosa solo es suficiente. Cada familia conoce a su hijo/a y sabe lo que llega a comer en media hora, a los peques les encanta poder terminar la merienda antes de que toque para ir al recreo.Suelen gustarle merendar lo mismo que sus compañeros/as y probar cosas nuevas porque «un compañero/a lo trajo al cole».
  • BOTELLINES DE AGUA: Aunque les mandeis un zumo o un yogur bebible para tomar con la merienda, mandadles SIEMPRE un botellín de agua porque suelen beber mucho, a veces más, a veces menos (importante poner el nombre a los botellines). Yo os recomiendo que recicleis los botellines de plástico y, si no, utiliceis botellines de plástico de Tupperware que podeis rellenar.
  • TUPPERS: Desde hace varios años, llevo viendo que los peques traen la merienda en sus mochilitas. Algunos tienen venido con las galletas deshechas o con el yogur desparramado porque, o bien lo aplastaron en el autobús al sentarse, o «sin querer» jugaron con las mochilas a la entrada. Otras veces, algunos no acaban de comer las galletas que le mandan por ser muchas o porque no les va más y tienen que llevarlas sueltas en la mochila. Por ello, aconsejo que les mandeis la merienda en tuppers para que vayan más protegidas y, en caso de que les sobre, puedan guardarla también. En mi aula suelen utilizarlos también de bandeja y, mientras meriendan, tienen el tupper abierto y todo ordenado. Seguro que en casa disponeis de muchos sin dibujo o con dibujo, como estos de la marca Tupperware que compré y que son una verdadera monada, con diferentes tamaños

PROFUNDICEMOS UN POCO EN LA MERIENDA MAÑANA EN EL COLE: MUCHO MÁS QUE UN MOMENTO DE COMER.

Cuando un niño o una niña comienza su etapa en el «cole de mayores» o en una escuela infantil de segundo ciclo de Educación Infantil (3-6 años), inicia un camino lleno de nuevos aprendizajes, emociones y rutinas. Aprender a convivir, a esperar turnos, a compartir, a organizar sus materiales o a ser cada vez más autónomo forma parte de su desarrollo diario. Dentro de esas rutinas, existe un momento que, a menudo, pasa desapercibido para los adultos, pero que tiene un enorme valor educativo: la merienda de media mañana.

Lejos de ser únicamente un descanso para reponer fuerzas, este tiempo también es una oportunidad para educar en hábitos saludables, fomentar la autonomía, trabajar la responsabilidad y favorecer el bienestar de los más pequeños.

Los niños necesitan energía para afrontar una mañana llena de actividad física, juegos y aprendizajes. Por eso, es recomendable que la merienda sea saludable, equilibrada y adaptada a sus necesidades. Las mejores opciones suelen ser sencillas:

  • Fruta fresca.
  • Bocadillos pequeños con ingredientes saludables.
  • Yogur o queso fresco (si el centro lo permite y puede conservarse adecuadamente).
  • Tortitas de maíz o cereales sin azúcares añadidos.
  • Palitos de pan o pan integral.

No existe una única merienda perfecta. Lo importante es que exista variedad a lo largo de la semana para ofrecer diferentes alimentos y favorecer una alimentación equilibrada.

Uno de los errores más frecuentes es preparar meriendas demasiado grandes. En la mayoría de los centros, el tiempo destinado a la merienda ronda los 30 minutos. Durante ese periodo, los niños no solo comen; también se lavan las manos, preparan su espacio, conversan con sus compañeros y recogen todo al terminar. Si la cantidad de comida es excesiva, es habitual que no puedan terminarla. Esto puede generar frustración, sensación de ir con prisas e incluso desperdicio de alimentos.

Una merienda ajustada a su edad y al tiempo disponible suele ser suficiente para que repongan energía hasta la comida.

A veces, con la mejor intención, se incluyen varias opciones para que el niño elija en el momento o se aprovecha el recreo para introducir alimentos que habitualmente rechaza. Sin embargo, durante la jornada escolar no siempre es el contexto más adecuado para hacerlo.

En Educación Infantil es recomendable enviar alimentos que sabemos que el niño acepta y come con normalidad. El recreo debe ser un momento tranquilo, agradable y sin conflictos alrededor de la comida.

Los nuevos alimentos pueden introducirse en casa, donde existe más tiempo, menos distracciones y un ambiente más relajado para favorecer su aceptación.

Cada día, los niños realizan pequeñas acciones que contribuyen a construir su autonomía. Abrir un táper, desenvolver un bocadillo, cerrar una botella de agua, recoger los restos de comida o guardar todo nuevamente en la mochila son aprendizajes que requieren práctica y paciencia. Por ello, conviene preparar meriendas que ellos mismos puedan manipular sin necesidad de la ayuda constante de un adulto.

Cuando un niño consigue hacerlo solo, no solo gana autonomía, sino también confianza en sí mismo.

Cada vez son más las familias que utilizan recipientes reutilizables para transportar la merienda, y es una excelente alternativa. El uso de un táper presenta numerosas ventajas:

  • Conserva mejor los alimentos.
  • Evita que la fruta o los bocadillos se aplasten dentro de la mochila.
  • Resulta más fácil de abrir y cerrar para muchos niños.
  • Reduce el uso de papel de aluminio, film transparente y otros envoltorios de un solo uso.
  • Favorece el cuidado del medio ambiente mediante la reducción de residuos.
  • Mantiene la mochila más limpia y organizada.

Elegir un recipiente adaptado a las manos de los pequeños facilita todavía más su autonomía.

El momento de la merienda también permite trabajar hábitos fundamentales para la vida diaria. Antes de comer aprendemos a lavarnos las manos. Después, cada niño prepara su espacio, recoge sus restos, guarda su táper o servilleta y deja el lugar limpio para continuar con las actividades.

Estas pequeñas rutinas ayudan a desarrollar el sentido de la responsabilidad, el cuidado del material y el respeto por los espacios comunes.

Una mochila bien organizada facilita mucho el día a día del niño. Cuando la merienda siempre ocupa el mismo lugar, el agua está accesible y cada objeto tiene su espacio, los niños aprenden poco a poco a desenvolverse de manera más independiente.

Aunque al principio necesiten ayuda, con el paso de las semanas son capaces de localizar sus pertenencias, preparar su almuerzo y recogerlo prácticamente solos.

Los hábitos saludables se construyen cuando familia y escuela trabajan en la misma dirección. Preparar una merienda equilibrada, adaptada al tiempo disponible y pensada para favorecer la autonomía es una forma sencilla de colaborar con el trabajo educativo que se realiza cada día en el aula. No buscamos meriendas perfectas ni elaboradas. Buscamos meriendas que alimenten, que sean prácticas, que gusten a los niños, que les permitan disfrutar de ese momento con tranquilidad y que, al mismo tiempo, les ayuden a crecer en autonomía, responsabilidad y buenos hábitos. Porque en Educación Infantil cada rutina tiene un propósito educativo. También la merienda.

Y, como ocurre con tantos aprendizajes en estas edades, los pequeños gestos repetidos cada día son los que acaban marcando una gran diferencia en su desarrollo presente y futuro.